El Encuentro

enero 1, 2010

Diego Velasco Andrade: A LA BUSQUEDA DEL KI-TU MILENARIO

EL “REYNO DE LOS COLIBRIES

Por Diego Velasco Andrade

“ECUADOR

Es un país irreal limitado por sí mismo,

Partido por una línea imaginaria

Y no obstante cavada en el cemento

al pie de la pirámide”

Jorge Enrique Adoum

Cuentan los abuelos que hace miles de años, después del diluvio universal que relatan los astros sagrados, una semilla de maíz pudo salvarse en la cima del Kápak Urku, nombrado por los curas españoles El Altar, para germinar con el soplo divino y florecer en el triángulo de energía formado por la Mama Tungurahua, el Taita Chimborazo y el mismo Kápak Urku. Entonces, el primer hombre rojo hecho de maíz y, la primera mujer hecha de quinua, empezaron a crecer y multiplicarse con los ciclos de la tierra, el aire, el fuego y el agua.

La mujer sería lunar y sujeta a los vaivenes del lechoso satélite; el hombre en cambio solar, cargado de la fuerza del fuego, mas siempre vulnerable al agua… Los dos cíclicos y complementarios, como la noche y el día, siempre naciendo con el amanecer y muriendo en el poniente, para renacer otra vez de sus cenizas con el alba. Algo similar sucedería en otras épocas y latitudes, -y en otros “diluvios”-, en la China con el hombre amarillo y el sagrado cereal arroz y en Egipto con el hombre negro y la alimenticia cebada, o en Eurasia con el hombre blanco y el dorado trigo.

Desde entonces, en las tierras primigenias de KITO: ancestral país de los kindes, kintys, colibríes o Tierra de la Mitad, los hombres de maíz y las mujeres de quinua, se dedicaron a inventar nuevos alimentos para el bienestar de sus hijos. El fréjol lo desarrollaron los hombres del sur de los andes ecuatoriales, los abuelos de los paltas, bracamoros y zarzas; la quinua y el amaranto los andinos centrales, tíos abuelos de panzaleos y puruwayes, cuyos abuelos llegaron desde las lejanas costas de Cara-quis, hasta la tierra de los míticos cóndores de nieve o Condorazos. La papa y la batata la procrearon los Cañaris, los hijos de la guacamaya y la serpiente, pero la aclimataron los pastos y killasingas (narices de luna), en la región más extrema del Chinchay Suyo, territorio sagrado de Chincha: la constelación del mono. Y, siguiendo después las direcciones de la Tawa sagrada, se dispersaron a los cuatro vientos. Por su parte, los Caranquis, aportaron con infinitas variedades de maíz…

Por eso, al explorar nuestras numerosas identidades ecuatoriales, deberíamos empezar a buscarlas en la natural cotidianeidad de nuestra vida diaria. Ahora sabemos por estudios genéticos, que las tierras ecuatoriales fueron el horno en donde se amasaron el sol y la luna, los principales productos de una alimentación sana y de otros tantos regalos de La Allpamama, que luego se expandirían en las cuatros direcciones de Amaruka y después a todo el planeta GAIA y que salvarían del hambre, en plena revolución industrial, a los racionalistas y omnívoros del norte, quienes en principio destinaron el maíz y la papa como alimento para su ganado, pero que luego se vieron obligados a sobrevivir a sus propias guerras y desastres, comiendo papas fritas, “pop corn” y bebiendo un jarabe hecho de las hojas de la Mama COCA

Bien vale volver a recordar entonces y a valorar nuestras más antiguas tradiciones solares y lunares; empezar a sentirnos otra vez, hijos del maíz y seguramente hijos de la papa y de la quinua y del amaranto y de la mashua; para asistir como en la profética leyenda del Tayta Atawallpa que: pasados quinientos años de oscuridad, asistiremos al regreso de miles y miles de sabios amautas, de agricultores, de escribas o quipucamayoks, de poetas o arawikos, en fin de los miles de “astronautas” de una Nueva Pacha Ecuatorial, todo para iniciar el florecimiento del Sumak Kawsay en el “tiempo-espacio que vuelve”, en este Décimo Pacha-kutik, el del retorno.

Por ello, en el presente texto queremos de manera, quizás poética y simbólica echar una mirada ancestral para valorar nuestras identidades primordiales en el contexto amplio de la cultura de los pueblos ecuatoriales andinos, litorales, insulares y amazónicos y desde múltiples perspectivas, pero sobretodo desde una “Cosmovisión” y no desde cualquier y maniquea “ideología” al uso y/o abuso del etno-centrismo judeo-cristiano.





———-

Siguiente página

El tema Rubric Blog de WordPress.com.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.